¨Pies descalzos,
horas sol,
bajura eterna,
manos laboriosas,
espíritu de lucha,
alma noble,
grito que acompaña
en lo profundo del silencio.
Esta obra es dedicada a todas las pisadas anónimas que dejaron rastro en mi memoria.
A todos los héroes y heroínas, que silenciosos forjaron nuestra historia.
A nuestras raíces, costumbres y antepasados.
Al sabanero y las cocineras, que dignifican nuestro origen.
A los personajes y verdaderos héroes de nuestra historia.
Mi deseo es que nunca muera el espíritu Guanacasteco, que no deje de brillar,
que viva y haga surco en la memoria.¨